DESARROLLO SUSTENTABLE

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martes, 26 de marzo de 2013

2.2.1 La Formación de valores del profesional

TEMA: 27 DE MARZO DEL 2013

En el momento histórico actual (principios del tercer milenio), la educación tiene una función propiamente altruista. Esto  ha originado que se haya ido instalando un nuevo concepto de calidad de educación el cual se restringe a una capacitación  eficiente para producir los diversos tipos de capital humano con capacidad para consumir en la actual sociedad de mercado.

La tendencia dominante en la FORMACIÓN PROFESIONAL es la propuesta de una FORMACIÓN INTEGRAL que comprenda las capacidades y competencias para entrar al mundo del trabajo. Pero que también incluya los VALORES Y LAS ACTITUDES  que moldean la personalidad del sujeto y que contribuyen al logro de un desempeño comprometido y eficaz de su profesión, así como a un ejercicio responsable de la ciudadania.

Los pilares de la FORMACIÓN INTEGRAL son dos:

1.- La Formación en competencias profesionales 

2.- La Formación ética.

Que requieren comprometerse como dos dimensiones que se articulan para preparar al profesional del nuevo milenio (Ibarra Rosales 2005).

Los profesionistas que egresen del SNIT (Sistema Nacional de Institutos Tecnológicos o del sistema universitario, al adquirir un conjunto de conocimientos especializados y de competencias profesionales, no sólo logran obtener  el estatus y poder de expertos en un área del conocimiento o campo de acción, sino también contraen la responsabilidad moral de hacer un buen uso de esas competencias profesionales porque la aplicación de esos conocimientos especializados inciden de manera directa o indirecta en las condiciones de vida, en el bienestar de la POBLACIÓN y el estado de la naturaleza.

La Educación en VALORES en la educación superior tecnológica debe encaminarse  fundamentalmente a la formación y al desarrollo de valores profesionales, entendiéndose como slo valores humanos contextualizados y orientados a la profesión. Sus significados se relacionan con los requerimientos universales y los particulares de  la profesión. 

Constituyen rasgos de la PERSONALIDAD profesional y contribuyen a definir una concepción integral de l ejercicio de la profesión. En la Formación profesional, la educación en valores es el proceso de HUMANIZAR e INTEGRAR lo social en las competencias profesionales. Significa desarrollar la personalidad profesional integral mediante la modelación del ejercicio profesional en el proceso docente y en toda la vida universitaria para el desarrollo de los futuros modos de actuación profesional (Arana 2003).

La formación de valores del profesional debe tener un carácter pluridimensional, que abarque las siguientes áreas que necesariamente habrán de desarrollarse; INTELECTUAL, TÉCNICA, ÉTICA, ESTÉTICA, POLÍTICA y además según la profesión, y de otros factores que, de acuerdo con las circunstancias, deberían tomarse en cuenta. Algunas de las razones que justifican la educación en valores en la formación profesional son:

- La imagen de la ciencia y de la tecnología existente en los futuros profesionales, que varía según las concepciones y paradigmas con que se interpreten y comprendan dichos procesos, lo cual es producto  de los contenidos de la carrera: conocimientos, enfoques, habilidades, relaciones, comportamientos de los docentes, estilos y maneras de determinar y solucionar problemas de la vida universitaria en general.

- La adaptación de los diseños curriculares de las carreras a los cambios científico-tecnológicos y sociales, y su proyección en los objetivos y modos de actuación de los futuros profesionales.

El contenido de la formación profesional se refiere a la cultura que debe adquirir un profesional para ejercer adecuadamente su oficio, y que abarca no sólo los conocimientos científicos y tecnológicos necesarios que respondan a esa rama y objeto del conocimiento y del saber hacer específicos, si no a una cultura profesional somo resultado de un tipo específico de educación científico-tecnología, entendida como:
El proceso continuo de adquisición de conocimientos teóricos y prácticos y de formación de valores en relación con la práctica tecnocientífica, que propicie una actitud crítica de los aspectos contradictorios presentes en las relaciones entre la actividad científico-tecnológica y las otras formas de actividad social (Arana 2003).

Tres palabra claves, sin que ello signifique entrar en un diferencial semántico, interviene en esa praxis; los valores, la educación y, como un abarcador de ambas, la filosofía

De estas aparece la virtud por la que el profesional  transita sobre un camino donde establece, de manera coherente y honrada, una axiología propia, o escala de valores, mediante la cual se rige.

La formación de valores supone una relación entre la persona en tanto particular, con la comunidad entendida como lo general, de lo interior con lo exterior, es decir, de la interiorización de las normas con las regulaciones y valores comunitarios, de lo individual y lo colectivo, o sea, del reconocimiento de sí mismo con el reconocimiento de valores y normas compartidas y por tanto, legítimas.

En la sociedad actual, la formación y la capacitación de las personas es una necesidad. El desarrollo de la ciencia y sus aplicaciones técnicas y tecnológicas en diferentes ámbitos de la vida del hombre han proyectado el quehacer educativo a un lugar de prioridad. Claro que no siempre ha sido así, fue necesario transitar por una larga historia y arribar a la Revolución Industrial y a la Ilustración para que a fines del siglo XVIII, los sistemas educativos nacionales se constituyeran como una respuesta a la necesidad de universalizar a la educación, en un sentido formal institucional, y con ello, permitir que la educación, bajo el amparo de las leyes nacionales y la rectoría del Estado, pasara a formar parte de lo cotidiano en esa relación cercana entre maestro, alumno, planes y programas de estudio, comunidad escolar y comunidad social que ahora ya son parte de la vida social, cultural y política de los seres humanos y de la sociedad misma. 

Es esta inclusión en la vida del hombre que convierte a la educación en un factor determinante del desarrollo de la revolución científico-técnica actual, pasando a ser además objeto de estudio de su propia disciplina, la Pedagogía.
La formación de valores con el tiempo se va haciendo de la siguiente manera:
· De los seis a los siete años, la aceptación de la norma parte de cierta uniformidad percibida, la razón la tiene quien sostiene esta norma.
· De los ocho a los nueve años, la norma es arbitraria, y en consecuencia, convencional.
· De los diez a los once años, la norma es convencional pero reviste autoridad.
· De los doce a los trece años, si la regla es arbitraria es entonces cambiante y si es así, lo que yo opino es lo mejor.
· De los catorce a los dieciséis años, la norma desempeña una función social en tanto hace que el individuo sea o no parte de un grupo.
· De los diecisiete a los dieciocho años, Las normas se legitiman por su uso, no son más que meras costumbres no cuestionadas.
· De los dieciocho a los veinticinco años, las normas facilitan la interacción social y son resultado del consenso.
· De los veintiséis años en adelante la formación de valores de un profesional ya esta completa. Si no lo es así quiere decir que en cierto periodo de vida de la persona se perdió uno o más valores lo que ocasiona que en varias veces la formación termine arruinándose parcialmente.


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